SOS Orinoco Logo

Edición especial #09

Coberturas y uso del suelo

Se encontró una reducción de 945.000 hectáreas de bosque desde el año 2000, con una aceleración de la pérdida desde 2015. Las sabanas naturales también disminuyeron significativamente. La minería y la agricultura son los principales causantes de la deforestación, incluso en la Guayana Esequiba, donde la minería ha aumentado considerablemente.

Periodo documentado
Enero de 2000 - Diciembre de 2025

Resumen de la situación

Este informe presenta un análisis anual exhaustivo de la cobertura de la Amazonía venezolana entre 2000 y 2025, con un enfoque particular en los cambios observados en los años 2015 y 2025.

El estudio se basó en el procesamiento y análisis de imágenes del satélite Landsat. La metodología incluyó la generación de imágenes medias y la derivación de índices espectrales como NDVI, NDMI, SAVI y EVI, que permiten caracterizar con precisión las distintas coberturas de la tierra.

Para la identificación de estas coberturas, se aplicaron técnicas de aprendizaje automático, obteniendo resultados robustos y precisos. Este enfoque permitió evaluar la deforestación y la expansión de actividades humanas en la región, así como proporcionar una visión clara de los cambios en la cobertura de la Amazonía venezolana.

Nuestros resultados revelaron que, desde el año 2000, la Amazonía venezolana ha perdido más de 945.000 hectáreas de bosque, con una aceleración de la deforestación a partir de 2015, año previo a la formalización del Arco Minero por parte de la dictadura de Nicolás Maduro. Además, las sabanas naturales también han disminuido considerablemente.

El avance de la minería y la expansión agrícola son los principales impulsores de esta transformación del paisaje, con un impacto particularmente grave en la Guayana Esequiba, donde la actividad minera ha crecido de manera alarmante.

Esta tendencia sugiere que, si no se toman medidas urgentes, las coberturas naturales podrían reducirse en más de 1.500.000 hectáreas para 2030.

La degradación de estos ecosistemas amenaza de forma constante la biodiversidad, el equilibrio climático y el sustento de comunidades locales, subrayando la necesidad de proteger la Amazonía venezolana antes de que los daños sean irreversibles.

Tendencia

La tendencia en la transformación de la cobertura de la superficie de la Amazonía venezolana continúa estando marcada por una reducción acelerada de las coberturas naturales, especialmente bosque y sabanas, debido principalmente a la expansión de la agricultura y la minería.

Esta tendencia se observa con mayor intensidad desde el año 2015 y se proyecta que continuará en los próximos años, con una posible pérdida de más de 1.300.000 hectáreas para 2025 y 1.500.000 para 2030 si no se toman medidas para contrarrestarla

Este informe presenta un análisis anual exhaustivo de la cobertura de la Amazonía venezolana entre 2000 y 2025, con un enfoque particular en los cambios observados en los años 2015 y 2025.

Nuestro estudio se basó en el procesamiento y análisis de imágenes satelitales Landsat, seleccionadas por su baja cobertura de nubes y corregidas atmosféricamente para garantizar la precisión de los datos. La metodología empleada incluye la generación de imágenes promedio y el cálculo de índices espectrales como NDVI, NDMI, SAVI y EVI, utilizados para caracterizar las distintas coberturas del suelo.

Para la identificación de estas coberturas, se aplicaron técnicas de aprendizaje automático que aseguran resultados robustos y precisos.

Dividimos el área de estudio en los estados Amazonas, Bolívar, Delta Amacuro y Guayana Esequiba, lo que nos permitió realizar un procesamiento y análisis más estructurado de los datos. El objetivo de este análisis se centró en la identificación anual de las coberturas presentes en nuestra Amazonía y el impacto que ha tenido la expansión de las actividades humanas en la región. Desde SOSOrinoco entendemos la importancia que este tipo de análisis tiene, ya que ofrece una visión actualizada y detallada, temporal y espacialmente, de los cambios en la cobertura de la Amazonía venezolana.

Empleamos el término Amazonía en su concepción amplia ecológica, la cual abarca toda la continuidad de ecosistemas al sur del río Orinoco, independientemente de sus cuencas hidrográficas y que se corresponden con la Guayana (incluyendo la cuenca del Esequibo) y la Orinoquía. Esta denominación abarca mucho más de lo que oficialmente Venezuela entiende por Amazonía para los fines del Tratado de Cooperación Amazónica.

Mapa de cobertura y uso del suelo en la Amazonía venezolana para el año 2025. Fuente: Elaboración propia.

Hallazgos del análisis

Desde el año 2000 la superficie del bosque en la Amazonía venezolana se ha reducido en al menos unas 945.000 hectáreas. Pero es importante señalar que desde el año 2015 la disminución ha sido de unas 416.000 hectáreas, lo que supera el 40% del total de pérdida encontrada para los últimos 25 años analizados. Aunque para el año 2025 el bosque cubre el 82% de la Amazonía venezolana, su superficie ha ido disminuyendo progresivamente en el tiempo, y esta disminución se ha acelerado desde el año 2015.

Comportamiento de la superficie de los bosques en la Amazonía venezolana entre el año 2000 y el 2025.

En el caso de las sabanas naturales, la disminución de su superficie ha sido aún más marcada. Para 2025, estas formaciones ocupan 6.030.000 de hectáreas, unas 313.000 menos de lo que ocupaban en el año 2000. Al igual que ocurre con el bosque, la disminución de las áreas de herbazales se ha acelerado desde el año 2015. La figura a continuación muestra el comportamiento del bosque y los herbazales naturales en la Amazonía venezolana durante los últimos 25 años.

Comportamiento de la superficie de las sabanas naturales en la Amazonía venezolana entre el año 2000 y el 2025.

En resumen, las coberturas naturales se han reducido en más de 1.250.000 de hectáreas entre los años 2000 y 2025, con una marcada tendencia a la baja en los siguientes años. De hecho, nuestras proyecciones sugieren que para 2030 la pérdida superará 1.500.000 hectáreas, si continúa la tendencia observada en los últimos 25 años.

Las actividades agropecuaria y de extracción minera constituyen los dos principales causantes de la pérdida del bosque en el área de estudio. Ambas actividades alcanzaron para 2025 1.68 veces el área que ocupaban en el año 2000, mostrando una tasa de expansión de casi 50.000 hectáreas por año. Es particularmente alarmante:

  • La intensificación de estas actividades en la región entre 2015 y 2025, período en el que la tasa de expansión supera las 60.470 hectáreas por año.
  • El rápido incremento que ha tenido la minería. Sumando las zonas de explotación más todas aquellas áreas que potencialmente pueden verse afectadas y destruidas por esta actividad, encontramos que el área de afectación en toda la región para 2025 es de al menos 207.000 hectáreas, lo que representa una expansión de más de 520% respecto del año 2000.
Comportamiento de las actividades agropecuaria y minera en la Amazonía venezolana entre los años 2000 y 2025.

Distribución espacial por estados

Al examinar la distribución espacial de la pérdida de vegetación natural por entidad política, se evidencia que el estado Bolívar es el epicentro de la degradación, concentrando el 77,6% de la superficie afectada en toda la región. El estado Guayana Esequiba se posiciona como el segundo foco de mayor impacto con un 11,6%, superando incluso al estado Amazonas, que registra el 8,5% de la pérdida acumulada. Finalmente, el estado Delta Amacuro representa el 2,3% restante de la transformación observada en el paisaje.

Distribución espacio temporal de la deforestación en la Amazonía venezolana durante el período 2001-2025.

Dentro de esta distribución, el caso del estado Guayana Esequiba resulta crítico. A diferencia de lo que ocurre en el resto de la Amazonía venezolana —donde la expansión agrícola y ganadera juega un rol predominante—, en la Guayana Esequiba el principal causante de la reducción de cobertura forestal es la minería. De acuerdo con nuestros resultados, la minería en este estado cubre para 2025 un área de al menos 102.000 hectáreas, lo que representa más de 10 veces la superficie que abarcaba en el año 2000.

Al igual que en el resto de la región, la minería en el estado Guayana Esequiba ha ido en aumento progresivo desde el año 2000, a una tasa promedio superior a 3.700 hectáreas por año. Sin embargo, es a partir de 2015 cuando ocurre un aumento importante en esta actividad, superando las 4.470 hectáreas anuales. Esta aceleración sostenida prácticamente duplica el ritmo de explotación observado en los primeros años de la serie.

Nuestros análisis revelan un preocupante avance de esta actividad extractiva hacia el cierre de 2025. Durante el período 2022-2025, la superficie afectada en el estado Guayana Esequiba se habrá expandido en más de 22.000 hectáreas. Esta cifra es alarmante, ya que representa 12 veces el crecimiento registrado entre 2020 y 2022 (cuando la expansión fue de aproximadamente 1.850 hectáreas), evidenciando un salto drástico en la velocidad de destrucción del territorio en los últimos tres años.

Comportamiento de las áreas afectadas por actividad minera en el estado Guayana Esequiba entre los años 2000 y 2025.

Afectación en Áreas Naturales Protegidas (ANPs)

La permeabilidad de las figuras de protección legal ante el avance de la frontera antrópica es uno de los hallazgos más críticos de este análisis. Nuestro estudio indica que las Áreas Naturales Protegidas (ANPs) han sufrido una degradación sistémica, siendo el Parque Nacional Caura el caso más grave con una pérdida acumulada de 87.043 hectáreas. No obstante, el deterioro del Parque Nacional Canaima resulta particularmente emblemático: a pesar de su estatus como Patrimonio de la Humanidad, ha perdido 17.791 hectáreas de cobertura vegetal. Esta destrucción es el resultado de una convergencia de amenazas que incluyen la minería ilegal en las cuencas que alimentan al río Caroní, la recurrencia de incendios forestales de origen humano y una expansión del turismo sin controles ambientales adecuados, factores que ponen en riesgo la integridad ecológica de los tepuyes y la seguridad hídrica del país.

Asimismo, áreas como el Parque Nacional Parima-Tapirapeco en el estado Amazonas, con 9.465 hectáreas afectadas, demuestran que la presión extractiva y la fragmentación del hábitat han logrado penetrar incluso en los territorios más remotos del Escudo Guayanés, donde la institucionalidad ambiental se muestra incapaz de constituir una barrera efectiva.

Bibliografía del informe

  1. Environmental Research Letters Rosan, T. M., et al. (2021). A multi-data assessment of land use and land cover emissions from Brazil during 2000-2019. Fuente: Environmental Research Letters
  2. Environmental monitoring and assessment Güler, M., Yomralıoğlu, T., & Reis, S. (2007). Using landsat data to determine land use/land cover changes in Samsun, Turkey. Fuente: Environmental monitoring and assessment
  3. Global Challenges Tikuye, B. G., et al. (2023). Land Use and Land Cover Change Detection Using the Random Forest Approach. Fuente: Global Challenges
  4. Machine Learning Breiman, L. "Random Forests". Machine Learning 45, 5-32 (2001). Fuente: Machine Learning
  5. Missouri Botanical Garden Steyermark, J. A., et al. (1995). Flora of the venezuelan Guayana (Vol. 1, p. 320). Fuente: Missouri Botanical Garden
  6. Pattern recognition letters Gislason, P. O., Benediktsson, J. A., & Sveinsson, J. R. (2006). Random forests for land cover classification. Fuente: Pattern recognition letters