Frontera bajo fuego: La expansión de los 'sindicatos' hacia Santa Elena de Uairén
La histórica estabilidad de Santa Elena de Uairén, principal nodo fronterizo entre Venezuela y Brasil, se ha visto fracturada por la llegada definitiva de las bandas armadas conocidas como "sindicatos" o "el sistema". El 20 de diciembre de 2025, un sicariato ejecutado a plena luz del día en un restaurante frente a la Plaza Bolívar confirmó que las dinámicas de violencia del norte del estado Bolívar han colonizado el sur. El hecho, grabado por cámaras de seguridad, demostró la total impunidad con la que operan estos grupos en áreas urbanas densamente transitadas.
Este avance criminal no solo busca el control del microtráfico y las rutas comerciales, sino que intenta doblegar la autonomía del Pueblo Pemón. El 18 de febrero de 2026, tres sujetos armados asaltaron la sede del Consejo de Caciques General en Santa Elena, golpeando gravemente a un ex capitán y a una recepcionista. Este ataque se vincula con la supuesta decisión de las autoridades indígenas de cerrar la actividad minera en ciertos sectores, lo que ha generado una respuesta violenta por parte de los intereses extractivos que operan bajo el amparo de la gobernanza híbrida.
La respuesta de las comunidades no se hizo esperar. Ante la ola de inseguridad, las Capitanías Generales de los sectores 5, 6 y 7 decidieron cerrar el acceso al territorio de Icabarú y levantaron trancas en la Troncal 10. Los líderes indígenas han denunciado que los grupos armados "ya no respetan a nadie" y que la presencia del Estado es puramente formal, pues no garantiza la seguridad ciudadana ni el respeto a la Jurisdicción Especial Indígena.
A pesar de este panorama, las redes de contrabando transnacional siguen operando. Se reporta que figuras como Marco Antonio Flores, solicitado en Brasil por tráfico de oro, continúan operando desde Santa Elena de Uairén en 2026. La captura de alias "Diente de plata" en Icabarú —lograda inicialmente por la Seguridad Indígena— pone de relieve que son las comunidades locales las que están ejerciendo el control territorial real ante la inacción o complicidad de las fuerzas de seguridad estatales que vigilan la frontera.