Soberanía en disputa: El ELN y las FARC se atrincheran en el municipio Cedeño
El municipio Cedeño del estado Bolívar se ha convertido en el epicentro de una silenciosa pero feroz disputa territorial que desmiente cualquier narrativa de retirada de los grupos irregulares. A finales de diciembre de 2025, se reportaron enfrentamientos armados en el sector Parguaza, específicamente en las riberas del río Villacoa, donde disidencias de las FARC intentaron incursionar en zonas bajo control del Ejército de Liberación Nacional (ELN). Estos combates ocurrieron a menos de 20 kilómetros del campamento estratégico CVG Bauxilum en Los Pijiguaos, evidenciando la vulnerabilidad de las infraestructuras del Estado.
A pesar de que informes militares colombianos sugirieron una huida de comandantes tras la captura de Nicolás Maduro en enero de 2026, la realidad en el terreno muestra una reconfiguración hacia un dominio más profundo. El ELN ha establecido una hegemonía absoluta al sur de Cedeño, donde controla no solo la extracción minera, sino también cultivos de coca y marihuana camuflados en los densos bosques circundantes al poblado de Túriba. Esta presencia ha transformado a la guerrilla en la autoridad de facto que regula el tránsito, la economía y la seguridad local.
La violencia ha escalado hacia el terrorismo civil. Denuncias realizadas en febrero de 2026 revelan que el ELN mantiene campamentos móviles a solo 15 km de Los Pijiguaos, instalando alcabalas ilegales donde se decomisan vehículos, se roba mercancía y se retienen ciudadanos bajo el cobro de "vacunas" o extorsiones. Este control se extiende hasta la frontera con Amazonas, creando un corredor de ilegalidad que conecta con el departamento del Vichada en Colombia.
El impacto humano más grave se registra en abril de 2026, con el desplazamiento forzado de las comunidades indígenas Mapoyo y Piapoco en las localidades de Villacoa y Aguamena. El avance del ELN sobre estos territorios ancestrales no solo busca el control de las minas de oro y diamantes, sino también de las rutas fluviales para el tráfico de minerales estratégicos como la casiterita y el coltán. La "gobernanza criminal" en Cedeño es hoy un sistema consolidado donde las armas de los irregulares dictan la ley ante la ausencia total del orden civil formal.